Diario de Viaje: Senegal dia 9

Las personas participantes del Proyecto Mundo ya están en su última etapa en tierras africanas.

27/09/2019 – Crónica escrita por Tina y María (SCA)

El dia ha comenzado a las 7 de la mañana, como la mayoría de los días, pero a diferencia de estos últimos, hemos podido dejar las camas hechas y no tener que recojer deprisa y corriendo.

Ha sido la primera mañana que nos despertamos en Dakar, nuestro último destino, lo cual nos da mucha pena, porque el final de esta aventura se acerca.

Tras asearnos, algunas de las familias se reunieron para evaluar el día de ayer, porque estaban muy cansados y no quisieron hacerlo por la noche.

Hemos desayunado lo de siempre.

Justo después nos hemos subido al autobús camino al puerto. El viaje no ha durado más de media hora, pero en ese trayecto hemos visto un paisaje muy variado, desde hoteles de 5 estrellas a edificios en ruinas. Este contraste nos ha chocado porque hasta ahora no habiamos visto este tipo de desigualdad. En el resto de sitios que hemos visitado, todos vivian en igualdad de condiciones pero podemos ver que en Darkar las situaciones son muy variadas.

También hemos visto edificios destacados como la casa del presidente, una carcel, la Gran Mezquita o la Catedral.

Al bajarnos del autobús nos han entregado los billetes del barco y tras un ratito de espera nos hemos subido en Un ferry camino a la isla de Goreé, que se encuentra a 3 kilómetros de Dakar. Hemos disfrutado del paisaje junto con la brisa del mar.

Al llegar a la isla de Goreé, hemos hecho un tour con un hombre que nos ha ido enseñando la isla con explicaciones de su historia.

El nombre proviene de una fusión lingüística de una palabra holandesa, que después Francia transformó. Casualidad o no, Goreé también tiene un significado en wolof, significa «dignidad», un concepto muy adecuado para la actualidad y lo que esta isla quiere representar ahora.

La isla tiene 1.500 habitantes. La isla de Goreé era el punto desde el que salían los esclavxs africanxs a Las Américas, pasando por Europa. Lo primero que hemos visitado ha sido la Maison des Esclaves (Casa de los Esclavos), un lugar en el que lxs tenían en salas divididos por peso, edad y sexo. Estaban atados de pies y manos entre ellxs y sólo podían salir una vez al día para ir al baño, el resto de veces que lo necesitaran, lo hacían en el mismo suelo donde dormían. También había una pequeña sala de castigo desde la que se les arrojaba cal viva. Al final de la casa, mirando al mar, estaba la «puerta del no retorno», que se usaba para llevar a los esclavxs a las Américas, y de ahí su nombre, puesto que nunca volvían a África. Esta puerta también se usaba para arrojar al mar a lxs esclavxs que se ponían enfermxs, con un peso atado a los piés.
En la casa había una sala de exposición con las cadenas que les ponían.

Ha sido duro ver el lugar tan pequeño en el que se encontraban y las condiciones tan extremas en las que vivían. Algunas personas del grupo han salido de la casa antes de tiempo por la dureza de estar allí.

Después hemos dado un paseo por la isla visitando un castillo al que no hemos podido entrar, restos de antiguos cañones que usaban para defenderse, una plaza a la que acudían las mujeres violadas para abortar con la hoja tóxica de los árboles de esta, etc.

Este paseo ha estado marcado por el calor extremo y la situación habitual de no parar de sudar. Hemos pasado por delante de muchos puestecillos tanto de ropa y esculturas de madera como de cuadros, que son característicos de esta isla. Algunos no han podido evitarlo y han comprado cuadros de arena durante el tour sin esperar al hueco que teníamos después para las compras. Nos ha sorprendido mucho lo turística que es la isla, con muchos bares y muchas tiendas.

Al terminar el tour nos hemos dirigido a la playa contigua al puerto y hemos podido refrescarnos después de tantísimo calor. A diferencia de las otras playas visitadas, el agua estaba bastante limpia y fresquita (aunque no tanto como a las que estamos acostumbrados).

Como la comida se retrasaba, algunos han aprovechado ese momento de descanso para ir a comprar más cuadros, pero esta vez los de tela. Ha sido la primera vez que hemos tenido la oportunidad de comprar recuerdos de Senegal. Para comprar, los Scouts de Senegal nos habían advertido que no fuéramos solos y que siempre hubiera un senegales o una senegalesa presente para regatear, porque sino nos estafarían como al resto de turistas. Como siempre, los Scouts de Senegal han estado muy dispuestos y han sido de gran ayuda.

Hemos comido en la misma playa bocadillos de carne picada con patatas fritas, hecho por nuestras cocineras, y de postre, platanos.

Nos hemos quedado el resto de la tarde en la playa descansando y refrescándonos. En este tiempo, algunos han dado paseos por la isla y comprando cuadros y souvenirs como collares y pulseras. Este hueco también se ha aprovechado para que nuestro equipo de grabación nos hiciera entrevistas sobre nuestras sensaciones del viaje y lo que nos llevamos del mismo.

A las 17:30 hemos puesto rumbo al barco y hemos vuelto a Dakar. Al llegar, nos hemos subido al bus camino al colegio donde dormimos, pero este trayecto no ha durado 30 minutos, como el anterior, sino que han sido 2 horas de atasco desesperante y un calor insoportable. Se ha hecho más ameno cantando canciones senegalesas con el ritmo que las caracteriza.

Al llegar al colegio, hemos podido descansar un rato y ducharnos. Como habíamos tardado tanto tiempo en el autobús, cenamos muy tarde, y después nos pusimos a arreglarnos dentro de lo que cabe porque tocaba, por fin, salir de fiesta por Dakar.

Nos montamos en el autobús para llegar al sitio, algunos muy motivados y deseando escuchar algo de reggeaton y otros con algo de pereza. Cuando llegamos nos encontramos con un pub. Al entrar nos sentaron a todos en una zona y pedimos las bebidas, y nos quedamos un rato hasta que empezamos a bailar. Había un grupo tocando salsa africana, y nos dedicó una canción a los scouts. Si ya hace calor en este tipoe de sitio en España, aquí era una tortura.

Nos lo pasamos muy bien bailando con los senegaleses pero teníamos que hacer constantes descansos para salir a respirar algo de aire fresco. Tras aproximadamente 2 horas allí, nos volvimos muy cansados. Al llegar al colegio la mayoría se fue a dormir pero algunos siguieron un rato más con cervecita, pero todos con miedo a lo cansados que estaríamos mañana.

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